Lecturas:
Gino Longo: “El mecanismo de la acción científica”.
Roberto Carballo: “ciencia y método”.
Lectura nº5:
El primer texto analiza a fondo el proceso que hay que realizar mediante el método científico. Gino Longo se nutre de afirmaciones de grandes estudiosos del método tales como Darwin, Hegel, Marx, Gramsci, Einstein o Lenin entre otros.
Darwin explica que “el método científico consiste en recoger una serie de hechos, para obtener leyes y conclusiones de orden más general”. Esos hechos son la materia prima (su observación es la primera etapa del método científico), hay que intentar sacarle un sentido al hecho ya que por si mismos, no explican nada. El sentido tiene que ser puro, es decir, libre de los prejuicios que el científico pueda tener, y sobre todo, que el sentido de los hechos tenga una explicación global coherente y verosímil. Ésta es la segunda etapa del trabajo científico, la formulación de hipótesis. La etapa tercera consiste en comprobar rigurosamente que las hipótesis formuladas corresponden con la realidad de los hechos. Esta etapa puede entrar en un bucle infinito si las hipótesis nunca corresponden con la realidad, en este caso habrá que observar mejor y más profundamente los hechos ya conocidos. Es algo así como ir acotando el porcentaje de posibilidades desconocidas hasta hallar la conclusión real. La cuarta y última etapa del trabajo científico consiste en modificar o sustituir las hipótesis anteriormente formuladas con los resultados de la comprobación realizada anteriormente. Hacer Ciencia no significa descubrir reglas mediante la inducción (generalización) de los hechos observados, sino que, contrariamente, supone crear hipótesis y someterlas a una verificación experimental.
Si alguna de estas etapas del método científico está corrompida o mal planteada, deja de existir la Ciencia. La Ciencia no puede reducirse a la teoría abstracta, ni a la pura investigación empírica.
El investigador individual, por su parte, utiliza las conclusiones y las elaboraciones de otros científicos como partes integrantes de su propia investigación y elaboración. Su investigación y elaboración será así mismo utilizada por otros científicos y se convertirá por tanto en uno de los momentos del proceso de investigación y elaboración de la humanidad o, en otras palabras, en una de las innumerables etapas del proceso cognoscitivo iniciado hace millones de años. Éstas además van perfeccionándose a través de la corrección que futuras investigaciones imprimirán a la Ciencia, logrando dar forma a un cuadro cada vez más fiel, más rico y más profundo de la realidad objetiva.
Lectura nº6:
La Ciencia es una construcción personal que intenta explicar la propia experiencia e investigaciones. Es una actividad humana y social que ha ayudado por un lado a que el hombre pise firme a través de lo que conoce (gracias a la Ciencia), pero a la vez ha desarrollado un sentimiento de prepotencia y de fe en las realizaciones humanas. Este sentimiento se ha insertado en la conciencia social actual en forma de culto cuasi-religioso.
Por otro lado, no hay que olvidar el relativismo en el que nuestro mundo gira, es decir, las leyes y teorías científicas son por definición provisionales y limitadas en el tiempo y en el espacio. Ésta polémica afirmación puede trastocar el paso firme con el que el hombre camina de la mano de la Ciencia, pero es un hecho que, como dice Hull, “no se puede explicar nada en sentido profundo”.
Los resultados que la Ciencia nos ha traído están al alcance de todos. Esto es así desde que la ciencia se aplica en cuestiones técnicas. Pero no todo el mundo puede crear Ciencia, de hecho está aislada de la generalidad social y básicamente al servicio del poder de una minoría.
En resumen, a pesar de la imposición actual del paradigma científico como concepción del mundo, ésta nos muestra también su cara oculta, y es que “no todo el monte es orégano”. De todas formas, si como decíamos anteriormente, los resultados científicos son provisionales debido al relativismo del mundo en el que vivimos, también es sí mismas constituyen una concepción del mundo, ya que al fin y al cabo se nutre de ideas vigentes para construirse. De aquí mismo se desprende el incuestionable papel que juega la ideología, los sistemas de ideas inconscientes en el método científico. Y es que no podemos tampoco olvidar que el método científico está impregnado de ideología: desde la etapa pre-analítica hasta la refutación o falsación popperiana, la ideología se extiende por todas las etapas de la investigación y todas las formas expositivas a ella anejas.
La Ciencia pretende describir y explicar la Naturaleza, con el objetivo último de servir de base para la acción progresiva que conduzca al hombre ideal de libertad. Pero este objetivo no puede conseguirse sin una definición abierta que incida en las notas de consciencia, sistematización y autoeliminación.
Lo concreto es la síntesis de muchas determinaciones, es decir, la unidad de lo diverso, un punto en común que complejidades distintas poseen, todas. Por eso lo concreto aparece en el proceso de síntesis como resultado, y no como punto de partida, aunque sea el verdadero punto de partida y, por consiguiente, el punto de partida también de la percepción y de la representación.
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sábado, 24 de noviembre de 2007
miércoles, 14 de noviembre de 2007
Lecturas 1 y 3
Ya realicé la entrega de las lecturas en mano el día 13 de noviembre, de todas formas, las copio aquí para mayor comodidad:
Lecturas:
Gino Longo: “Características del conocimiento científico”, en Manual de Economía Política. Roberto Carballo: Nota crítica a la lectura.
Manuel Sacristán: “Qué es una concepción del mundo”, en F. Engels: Antidüring.
Lectura número 1
El texto nos habla de la definición de Ciencia entendida desde diferentes ámbitos y escuelas.
La definición de Schumpeter nos dice: es ciencia cualquier tipo de conocimiento que haya sido objeto de esfuerzos conscientes para perfeccionarlo. Estos esfuerzos producen hábitos mentales y un dominio de los hechos descubiertos por estas técnicas”. Esta es quizás una definición muy vaga o, como dice el texto, superficial. Toda definición tiene que intentar explicar cual es la finalidad de dicho concepto, si la tiene. La finalidad del conocimiento, y por tanto, de la investigación científica, consiste en concretar y fijar las leyes del universo empírico que rodea al hombre. A partir de aquí, el conocimiento tiene que constar de tres aspectos para comprobar su validez:
El conocimiento científico tiene que proporcionar una descripción de esta realidad. Pero no puede limitarse a describirla, tiene además que explicarla. La ciencia no puede limitarse a configurar un mosaico de aspectos y propiedades dispares, sino que tiene que poder interrelacionar estos mismos y de modo global poder explicarlos.
El conocimiento científico no puede conformarse con una explicación cualquiera de la realidad (lo veremos más intensamente en el siguiente texto). Es fundamental que la realidad sea explicada a partir de ella misma, sin introducir momentos, elementos o explicaciones que no pertenezcan a la realidad, que le sean extraños.
La Ciencia, más que explicar el mundo, debe comprenderlo. Es por esto que la evolución de los paradigmas para explicarse el mundo ha sido tan dispar: En un principio atribuyéndolo a los fenómenos, causas y relaciones fantásticas, para pasar más tarde a hipotetizar causas y relaciones reales; y llegar por último a conocer las relaciones que se establecen objetivamente entre los fenómenos de la realidad. Estos han sido, en resumen, los ojos de la humanidad.
Pero será el marxismo, un materialismo filosófico coherente y llevado hasta sus últimas consecuencias lógicas, el que constituye la primera concepción del mundo basada total y exclusivamente en la Ciencia.
La praxis requiere una buena cognición de la realidad para llevarse a cabo. En base a ello podemos describir esquemáticamente la relación entre Ciencia y praxis de la forma siguiente:
Actividad cognoscitiva -> cognición e interpretación de la realidad -> praxis destinada a modificar tal realidad.
Es importante destacar el carácter individual que tiene la investigación y no así la praxis. Esto es así porque la praxis, para que tenga éxito, ha de ser una acción colectiva coordinada entre más de un individuo, pero la investigación tiene carácter individual a no poderse coordinar el pensamiento de los hombres. (Afirmaciones bastante cuestionables desde el punto de vista práctico, se puede investigar en equipo mediante los diversos medios de comunicación de los que disponemos). Es importante también la diferencia existente entre “los hombres de Ciencia” y “los hombres de acción”. El hombre de ciencia no debe preocuparse por las aplicaciones de sus descubrimientos y además, no debe permitir que los prácticos obstaculicen o le direccionen su investigación. El hombre de Ciencia no podrá, a cambio, decirles a los hombres de acción lo que deberían hacer, sino unicamente lo que deberían tratar de hacer (Afirmaciones de nuevo cuestionables, ya que nadie priva al científico de poder ser un hombre de acción y viceversa. Es una cuestión basada en tópicos).
El texto termina con una interesante afirmación de A. Einstein: “Es evidente que ningún camino puede llevarnos desde el conocimiento de lo que es al conocimiento de lo que debería ser”. Los conocimientos científicos no se pueden modificar, aunque su estudio nos permita parchear y solucionar problemas a través de la técnica. El hombre no utiliza el conocimiento como un fin en sí mismo, sino que desea conocer el mundo para poderlo modificar de acuerdo con sus exigencias y necesidades.
Lectura número 3
Manuel Sacristán nos habla del pensamiento de Engels en uno de sus libros. Tratando temas de corte antropológico-filosófico explica las características más peculiares de la definición de Ciencia y sus propias aplicaciones, creando así una concepción del mundo en el que vivimos. La segunda parte del texto es la concepción marxista del mundo, que viene a plantear los motivos y el método que utiliza esta corriente para resolver la cuestión.
Hay tantas concepciones del mundo como personas, pero no todas tienen porque ser radicalmente distintas. Suelen determinarse y agruparse según culturas, costumbres, creencias, etc. Un católico occidental tiene muchas diferencias con un musulmán iraní, y la concepción del mundo es sin duda una de ellas.
El origen del debate surgió desde el principio de los tiempos, donde los hombres primitivos pintaban en las paredes la realidad que veían y enterraban a sus difuntos con ceremonias espirituales. En la filosofía clásica podemos encontrar muchas fuentes acerca de la concepción del mundo, de hecho, estas teorías han marcado nuestra historia influyendo en el pensamiento a lo largo de los tiempos. Tal y como indica el texto, las ciencias positivas fueron arrebatando terreno a la filosofía mediante la racionalidad probada, es decir, el método experimental. Un nuevo paradigma se estableció en la evolución de, primero occidente, y después la humanidad en general. En el siglo XIX todavía la filosofía resistía a la ciencia en cuestiones “supuestamente superiores a la misma” (Platón o Hegel, por ejemplo), entrando en el campo existencial o religioso.
La ciencia plantea el “conocimiento intersubjetivo” que posibilita que personas distintas y preparadas entiendan una formulación de la misma manera. Las religiones y la filosofía sistemática carecen de estos rasgos que dotan al hombre de seguridad y fuerza, por lo que poco a poco estas van siendo relegadas.
La ciencia se asienta así como el orgullo del ser humano. Por sus propios medios el hombre experimenta y concreta “leyes” que son objetivas en el mundo que le rodea. No se dejan huecos a la improvisación, todo se tiene que, primero explicar y después demostrar para ser válido (si no se quedará en una teoría). Es, por tanto, la principal influencia en la concepción actual del mundo occidental.
La concepción marxista del mundo se da a partir de dos conceptos: el materialismo y la dialéctica en términos marxistas. La motivación de que el punto de partida de la ciencia real sea intentar explicar la ciencia misma, es lo que, en lenguaje filosófico clásico puede llamarse inmanetismo: el principio de que la explicación de los fenómenos debe buscarse en otros fenómenos, en el mundo, y no en instancias ajenas o superiores al mundo. Este concepto es la base antes mencionada de la ciencia. No se pueden admitir causas no-naturales para explicar un fenómeno. Este concepto, inmanetismo, es la base de la concepción marxista del mundo: el mundo debe explicarse por sí mismo.
Las ciencias positivas se basan en ir descomponiendo procesos realmente complicados para explicar paso por paso cada fragmento, más simple, para finalmente, entender el conjunto complejo. Pero esto en algunos casos provoca que se prescinda de la peculiaridad cualitativa de los fenómenos complejos analizados y reducidos. El campo de relevancia del pensamiento dialéctico es precisamente el de las totalidades concretas: “La verdad es el todo” Hegel. Y es que la ciencia positiva a veces no puede tratar de entender las concreciones reales, el todo. La formula dialéctica consiste recuperar lo concreto sin hacer intervenir más datos que los materialistas del análisis reductivo. Y este es el análisis dialéctico, busca la comprensión de las concreciones o totalidades, no el análisis reductivo de las ciencias positivas.
Lecturas:
Gino Longo: “Características del conocimiento científico”, en Manual de Economía Política. Roberto Carballo: Nota crítica a la lectura.
Manuel Sacristán: “Qué es una concepción del mundo”, en F. Engels: Antidüring.
Lectura número 1
El texto nos habla de la definición de Ciencia entendida desde diferentes ámbitos y escuelas.
La definición de Schumpeter nos dice: es ciencia cualquier tipo de conocimiento que haya sido objeto de esfuerzos conscientes para perfeccionarlo. Estos esfuerzos producen hábitos mentales y un dominio de los hechos descubiertos por estas técnicas”. Esta es quizás una definición muy vaga o, como dice el texto, superficial. Toda definición tiene que intentar explicar cual es la finalidad de dicho concepto, si la tiene. La finalidad del conocimiento, y por tanto, de la investigación científica, consiste en concretar y fijar las leyes del universo empírico que rodea al hombre. A partir de aquí, el conocimiento tiene que constar de tres aspectos para comprobar su validez:
El conocimiento científico tiene que proporcionar una descripción de esta realidad. Pero no puede limitarse a describirla, tiene además que explicarla. La ciencia no puede limitarse a configurar un mosaico de aspectos y propiedades dispares, sino que tiene que poder interrelacionar estos mismos y de modo global poder explicarlos.
El conocimiento científico no puede conformarse con una explicación cualquiera de la realidad (lo veremos más intensamente en el siguiente texto). Es fundamental que la realidad sea explicada a partir de ella misma, sin introducir momentos, elementos o explicaciones que no pertenezcan a la realidad, que le sean extraños.
La Ciencia, más que explicar el mundo, debe comprenderlo. Es por esto que la evolución de los paradigmas para explicarse el mundo ha sido tan dispar: En un principio atribuyéndolo a los fenómenos, causas y relaciones fantásticas, para pasar más tarde a hipotetizar causas y relaciones reales; y llegar por último a conocer las relaciones que se establecen objetivamente entre los fenómenos de la realidad. Estos han sido, en resumen, los ojos de la humanidad.
Pero será el marxismo, un materialismo filosófico coherente y llevado hasta sus últimas consecuencias lógicas, el que constituye la primera concepción del mundo basada total y exclusivamente en la Ciencia.
La praxis requiere una buena cognición de la realidad para llevarse a cabo. En base a ello podemos describir esquemáticamente la relación entre Ciencia y praxis de la forma siguiente:
Actividad cognoscitiva -> cognición e interpretación de la realidad -> praxis destinada a modificar tal realidad.
Es importante destacar el carácter individual que tiene la investigación y no así la praxis. Esto es así porque la praxis, para que tenga éxito, ha de ser una acción colectiva coordinada entre más de un individuo, pero la investigación tiene carácter individual a no poderse coordinar el pensamiento de los hombres. (Afirmaciones bastante cuestionables desde el punto de vista práctico, se puede investigar en equipo mediante los diversos medios de comunicación de los que disponemos). Es importante también la diferencia existente entre “los hombres de Ciencia” y “los hombres de acción”. El hombre de ciencia no debe preocuparse por las aplicaciones de sus descubrimientos y además, no debe permitir que los prácticos obstaculicen o le direccionen su investigación. El hombre de Ciencia no podrá, a cambio, decirles a los hombres de acción lo que deberían hacer, sino unicamente lo que deberían tratar de hacer (Afirmaciones de nuevo cuestionables, ya que nadie priva al científico de poder ser un hombre de acción y viceversa. Es una cuestión basada en tópicos).
El texto termina con una interesante afirmación de A. Einstein: “Es evidente que ningún camino puede llevarnos desde el conocimiento de lo que es al conocimiento de lo que debería ser”. Los conocimientos científicos no se pueden modificar, aunque su estudio nos permita parchear y solucionar problemas a través de la técnica. El hombre no utiliza el conocimiento como un fin en sí mismo, sino que desea conocer el mundo para poderlo modificar de acuerdo con sus exigencias y necesidades.
Lectura número 3
Manuel Sacristán nos habla del pensamiento de Engels en uno de sus libros. Tratando temas de corte antropológico-filosófico explica las características más peculiares de la definición de Ciencia y sus propias aplicaciones, creando así una concepción del mundo en el que vivimos. La segunda parte del texto es la concepción marxista del mundo, que viene a plantear los motivos y el método que utiliza esta corriente para resolver la cuestión.
Hay tantas concepciones del mundo como personas, pero no todas tienen porque ser radicalmente distintas. Suelen determinarse y agruparse según culturas, costumbres, creencias, etc. Un católico occidental tiene muchas diferencias con un musulmán iraní, y la concepción del mundo es sin duda una de ellas.
El origen del debate surgió desde el principio de los tiempos, donde los hombres primitivos pintaban en las paredes la realidad que veían y enterraban a sus difuntos con ceremonias espirituales. En la filosofía clásica podemos encontrar muchas fuentes acerca de la concepción del mundo, de hecho, estas teorías han marcado nuestra historia influyendo en el pensamiento a lo largo de los tiempos. Tal y como indica el texto, las ciencias positivas fueron arrebatando terreno a la filosofía mediante la racionalidad probada, es decir, el método experimental. Un nuevo paradigma se estableció en la evolución de, primero occidente, y después la humanidad en general. En el siglo XIX todavía la filosofía resistía a la ciencia en cuestiones “supuestamente superiores a la misma” (Platón o Hegel, por ejemplo), entrando en el campo existencial o religioso.
La ciencia plantea el “conocimiento intersubjetivo” que posibilita que personas distintas y preparadas entiendan una formulación de la misma manera. Las religiones y la filosofía sistemática carecen de estos rasgos que dotan al hombre de seguridad y fuerza, por lo que poco a poco estas van siendo relegadas.
La ciencia se asienta así como el orgullo del ser humano. Por sus propios medios el hombre experimenta y concreta “leyes” que son objetivas en el mundo que le rodea. No se dejan huecos a la improvisación, todo se tiene que, primero explicar y después demostrar para ser válido (si no se quedará en una teoría). Es, por tanto, la principal influencia en la concepción actual del mundo occidental.
La concepción marxista del mundo se da a partir de dos conceptos: el materialismo y la dialéctica en términos marxistas. La motivación de que el punto de partida de la ciencia real sea intentar explicar la ciencia misma, es lo que, en lenguaje filosófico clásico puede llamarse inmanetismo: el principio de que la explicación de los fenómenos debe buscarse en otros fenómenos, en el mundo, y no en instancias ajenas o superiores al mundo. Este concepto es la base antes mencionada de la ciencia. No se pueden admitir causas no-naturales para explicar un fenómeno. Este concepto, inmanetismo, es la base de la concepción marxista del mundo: el mundo debe explicarse por sí mismo.
Las ciencias positivas se basan en ir descomponiendo procesos realmente complicados para explicar paso por paso cada fragmento, más simple, para finalmente, entender el conjunto complejo. Pero esto en algunos casos provoca que se prescinda de la peculiaridad cualitativa de los fenómenos complejos analizados y reducidos. El campo de relevancia del pensamiento dialéctico es precisamente el de las totalidades concretas: “La verdad es el todo” Hegel. Y es que la ciencia positiva a veces no puede tratar de entender las concreciones reales, el todo. La formula dialéctica consiste recuperar lo concreto sin hacer intervenir más datos que los materialistas del análisis reductivo. Y este es el análisis dialéctico, busca la comprensión de las concreciones o totalidades, no el análisis reductivo de las ciencias positivas.
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